Con toda probabilidad hoy, 14 de noviembre, la Unión Europea aprobará el final del rescate bancario español. Esta, que parece ser una buena noticia, no lo es tanto a mi entender. Algunas razones de mi falta de entusiasmo se las resumo aquí.
1. Esto es más una operación de marketing político que un signo de que realmente la economía española ha dejado atrás la recesión. Sirve muy bien a los intereses tanto del gobierno del PP, que refuerza así su discurso de que las cosas van mejorando –“España va bien, ¿se acuerdan?”-, como a los de la Troika, que reafirma su mensaje de que su política de recortes ha sido acertada ya que el alumno aventajado ha superado con nota la intervención. Ahora bien, ¿realmente España está en una buena situación? Un 200% del PIB de deuda privada; un 100% de deuda pública; más de un 6% de déficit a finales de año y un cuarto de la población activa parada no parecen datos como para sacar pecho.
2. Al final “solo” nos ha costado 41.300 millones de euros. Dinero que tendremos que devolver a la UE en 15 años, y que ya se sabe de dónde va a salir: de los impuestos de todos los españoles. Miento de todos menos de los poseedores de SICAV (que seguirán cotizando al 1%).
3. Quedan muchas preguntas sin responder: ¿está realmente saneado nuestro sistema financiero? No lo sabremos hasta las pruebas de estrés; ¿supone esto el inicio de la recuperación? Dudoso; ¿va a volver a fluir el crédito? No lo parece ya que no tiene sentido prestar a proyectos privados y de riesgo cuando es posible realizar carry trade, pidiendo el dinero al BCE al 0,25 y prestándoselo al estado al 4% sin riesgo de impago.
4. Finalmente, hay un peligro que debo reconocer que me intranquiliza sobremanera –no solo a mí sino también al Gobernador del BdE-: el gobierno popular puede verse tentado, ahora que teóricamente ya no está vigilado por la Troika, a supeditar la política económica a sus intereses electorales. Esto supondría paralizar reformas que son imprescindibles, muy especialmente la de la Administración local y autonómica: en España sobran las dos terceras partes de ayuntamientos y varias Comunidades Autónomas (con sus gobiernos, parlamentos…).
Siempre ha estado bien tener alguien a quien poder echarle la culpa de nuestros infortunios. Hasta ahora había sido la Troika. Con el rescate finalizado podremos ver con claridad quienes son los verdaderos culpables.
1. Esto es más una operación de marketing político que un signo de que realmente la economía española ha dejado atrás la recesión. Sirve muy bien a los intereses tanto del gobierno del PP, que refuerza así su discurso de que las cosas van mejorando –“España va bien, ¿se acuerdan?”-, como a los de la Troika, que reafirma su mensaje de que su política de recortes ha sido acertada ya que el alumno aventajado ha superado con nota la intervención. Ahora bien, ¿realmente España está en una buena situación? Un 200% del PIB de deuda privada; un 100% de deuda pública; más de un 6% de déficit a finales de año y un cuarto de la población activa parada no parecen datos como para sacar pecho.
2. Al final “solo” nos ha costado 41.300 millones de euros. Dinero que tendremos que devolver a la UE en 15 años, y que ya se sabe de dónde va a salir: de los impuestos de todos los españoles. Miento de todos menos de los poseedores de SICAV (que seguirán cotizando al 1%).
3. Quedan muchas preguntas sin responder: ¿está realmente saneado nuestro sistema financiero? No lo sabremos hasta las pruebas de estrés; ¿supone esto el inicio de la recuperación? Dudoso; ¿va a volver a fluir el crédito? No lo parece ya que no tiene sentido prestar a proyectos privados y de riesgo cuando es posible realizar carry trade, pidiendo el dinero al BCE al 0,25 y prestándoselo al estado al 4% sin riesgo de impago.
4. Finalmente, hay un peligro que debo reconocer que me intranquiliza sobremanera –no solo a mí sino también al Gobernador del BdE-: el gobierno popular puede verse tentado, ahora que teóricamente ya no está vigilado por la Troika, a supeditar la política económica a sus intereses electorales. Esto supondría paralizar reformas que son imprescindibles, muy especialmente la de la Administración local y autonómica: en España sobran las dos terceras partes de ayuntamientos y varias Comunidades Autónomas (con sus gobiernos, parlamentos…).
Siempre ha estado bien tener alguien a quien poder echarle la culpa de nuestros infortunios. Hasta ahora había sido la Troika. Con el rescate finalizado podremos ver con claridad quienes son los verdaderos culpables.
© José L. Calvo