viernes, 27 de enero de 2012

El ERE de los políticos

Como habrán podido comprobar hoy, el número de parados ha superado ya con creces los 5 millones de trabajadores. Las tasas de paro son insoportables en todos los sectores: industria, servicios, construcción, agricultura… ¿En todos? No, hay un sector de nuestra economía que no solo no ha visto reducido el empleo, sino que tampoco ha sentido en sus remuneraciones la dura crisis que afrontamos: los políticos.
¿Se han dado cuenta de que entre todas las medidas propuestas por los grandes partidos nunca se ha incluido la de reducir el número de políticos, de gente que vive del erario público sin haber hecho otra cosa que presentarse a unas elecciones, disfrutando de un cargo para el que, en muchos casos, no tienen cualificación? Hagamos un breve repaso.
En los parlamentos de las Comunidades Autónomas hay 1268 diputados. A estos hay que sumar los 350 de las Cortes y los 266 senadores. Además tenemos a los alcaldes y concejales de los 8.116 ayuntamientos, 6.619 de los cuales tienen menos de 5.000 habitantes y 3.800 menos de 500. Por no hablar de sus asesores, consejeros… Todos ellos cobran, en algunos casos sueldos por encima de los 60.000 euros anuales en poblaciones con menos de 500 personas.
Hagamos un ejercicio sencillo y apliquemos a los políticos la misma tasa de paro que afecta a la economía española: 22,85%. Esto supone que sobran 290 diputados autonómicos y 80 diputados a Cortes. Y como siempre incluimos una propuesta personal ahí va: eliminemos el Senado que prácticamente nadie sabe para qué sirve, y reduzcamos a la mitad los ayuntamientos de menos de 5.000 habitantes (3.310).
Medidas de ajuste para todos, incluidos los políticos. Sólo así empezaremos a creernos que están en consonancia con el resto de la sociedad.
© José L. Calvo

domingo, 15 de enero de 2012

De subidas de impuestos, progresividad y recaudación

Una de las primeras medidas que ha adoptado el nuevo gobierno popular ha sido la subida del IRPF. No vamos a entrar a discutir la contradicción que supone afirmar en campaña que no se subirían los impuestos y se hace en la primera reunión del consejo de ministros, ya que sabemos que la misión de los programas electorales es mentir para obtener el poder y hacer luego lo contrario de lo prometido. Lo sorprendente es que esta medida es, en principio, más progresista que las subidas del IVA adoptadas por el PSOE. La matización es, sin embargo, muy importante.
Podemos dividir los impuestos en aquellos que se recargan sobre los ingresos (directos) y los que lo hacen sobre el gasto (indirectos). Los primeros son más progresivos, ya que actúan bajo el principio de que quién más tiene más paga, imponiendo tipos progresivos a medida que se va incrementando la renta. Por el contrario, los impuestos que gravan el gasto son regresivos, ya que afectan más a las personas con menores rentas, cuya relación gasto/ingreso es mayor.
Pero ahora vienen las matizaciones. La subida del IRPF habría sido progresista si hubiese afectado a todas las rentas. Pero el PP se ha guardado muy bien de no subir los impuestos a las rentas del capital, que siguen cotizando como antes. Ni una mención a un impuesto sobre las grandes fortunas, ni muchos menos a las SICAV –que siguen cotizando al 1%-. Es decir, que la subida la pagaremos los de siempre: la clase media que obtiene los ingresos de su trabajo. Los ricos, como era de esperar con un gobierno del PP, seguirán siendo cada vez más ricos y sus impuestos no actuarán solidariamente con los del resto.
Y en cuanto a los impuestos indirectos tipo IVA, todo depende de qué productos los sufran. Si subimos el IVA de los productos básicos –alimentación, vestido…- entonces sí son regresivos; si por el contrario se subiesen los de los bienes de lujo –coches de alta gama, casas a partir de una determinada cuantía…- tendrían un componente más progresista.
Un último comentario. Existe en nuestro país un bien que reúne las características soñadas por todos los economistas para obtener ingresos a partir de su imposición, ya que su demanda es prácticamente inelástica al precio. Nos referimos a la gasolina/gasoil. Su precio tiene un recorrido que puede situarlo en los 1,5/1,7 euros por litro sin que la gente esté dispuesta a dejar el coche en casa (sin alterar la demanda, que diríamos los economistas). Y el argumento de que esto afectaría a otros costes no se sostiene, ya que se podría emplear, por ejemplo, la diferenciación por color como la del gasóleo agrícola. Simplemente es que es, en dos palabras, im-popular.

© José L. Calvo

domingo, 8 de enero de 2012

¿Puede un obeso a dieta correr la maratón?

Suponga que es usted una persona obesa. Que durante los últimos quince años ha estado comiendo demasiado, mucho más de lo que su organismo necesitaba. Su situación personal y laboral mejoró muy sustancialmente, y dejó de ser ese muchacho trabajador, amante del deporte y de la dieta mediterránea para pasar a ser un gourmet, un connaisseur, un bon vivant.
Pero en un momento determinado su cuerpo le dio un aviso –por ejemplo un amago de infarto-. Asustado, decidió cambiar de vida. Pero, ¿qué nuevo modelo de vida elegir? La primera opción es la de la dieta market. Consiste en algo muy sencillo: dejar de comer y hacer ejercicio. Cuanto más obeso estás a más alimentos debes renunciar; y si no logras el objetivo que te has propuesto en, pongamos, un mes, debes eliminar nuevos alimentos hasta llegar al peso ideal. Y, naturalmente, hacer el suficiente ejercicio como para que tu metabolismo vuelva a activarse.
Problemas de la dieta del Dr. Market: no te indica cuáles son los alimentos que debes eliminar, y tú prescindes de aquello que menos te gusta, fruta, verdura… y sigues comiendo helados y dulces, por lo que la dieta surte poco efecto; y claro, con una dieta tan estricta tu capacidad para hacer ejercicio no solo no crece, sino que mengua, y correr la maratón se convierte en un sueño imposible.
Dejémonos de metáforas: España es un país con sobrepeso que ha sido puesto a dieta por sus co-miembros de la UE. Pero en lugar de adoptar una dieta sana y reducir el consumo de aquello que le perjudica –unas CC.AA. que han gastado de manera inconsciente, un mercado de trabajo inflexible, un sistema financiero ineficiente, unos políticos incapaces…- opta por renunciar a su futuro, recortando en educación, investigación e innovación. Y se nos pide que saquemos fuerzas para crecer. ¿De dónde? El obeso estado español no puede ni podrá crecer nunca con esta dieta. Lo diga la Sra. Merkel, los mercados o Mariano el Desaparecido.
 
© José L. Calvo