martes, 5 de marzo de 2013

Provocadores

El anuncio de que la Comisión Europea “ve márgenes para la subida del IVA en España” solo puede interpretarse en términos de provocación. La UE ha decidido provocar al pueblo español para que se levante como ya lo hizo primero con el griego y posteriormente con el portugués.
Los mal llamados economistas que rigen los destinos de Europa  deberían volver a la Facultad para entender dos cosas: en primer lugar que la Economía es una ciencia social, que trata de individuos, y que, debido a ello, cualquier medida que se toma en su campo tiene efectos sobre estos últimos y sobre el conjunto de su organización, la sociedad; y en segundo lugar para repasar la Historia Económica y darse cuenta de que la época de los ajustes feroces ya ha pasado, y que la única solución factible ahora es la reactivación económica a través de un Plan Marshall global.
No estoy negando que la economía española necesite ajustes, pero son de tipo estructural, introduciendo mayor competencia en los mercados –por ejemplo el energético o el de las telecomunicaciones- y desregulando una economía intervenida –salvo el sector financiero, al que hay que controlar muy de cerca que nos debe mucho dinero a todos los españoles-. Pero en ningún caso son necesarios recortes adicionales que lastren el consumo, la inversión y, consecuentemente, el futuro. Es posible y necesario combinar ajustes estructurales y reactivación económica, pero no es factible una política económica basada tan solo en los recortes.
De seguir con esta política que defiende la UE la propia Historia nos muestra con dos ejemplos del siglo XX cuál es el posible camino que puede seguir Europa y el mundo: la hiperinflación alemana, que dio origen al nazismo en una sociedad hastiada de los políticos tradicionales y obligada a sufrir situaciones límite, prácticamente de hambruna, y con elevadas tasas de suicidio-¿les suena?, ¿conocen Amanecer Dorado?- debido entonces a unas reparaciones de guerra irracionales y en la actualidad a unos ajustes inhumanos; y el Crack del 29, cuya solución solo llegó tras una contienda que causó la muerte de 60 millones de personas.

© José L. Calvo

No hay comentarios:

Publicar un comentario